Antes y Después: Amelia Apartment
Una reforma integral que transforma la forma de vivir
Hay reformas que cambian la estética. Y luego están las que cambian, además, la experiencia de habitar.
Amelia Apartment es una de ellas: una reforma integral en Las Tres Torres (Sarrià, Barcelona) en la que el objetivo fue claro desde el inicio: convertir una vivienda de grandes dimensiones, pero desactualizada y poco funcional, en un hogar moderno, sereno y atemporal.
Además, este proyecto tiene un componente especialmente significativo: se trata de unos clientes que ya habían confiado en nuestro estudio en el pasado y que, en esta nueva etapa, han vuelto a contar con Molins Design para acompañarlos en su nuevo hogar.
Por eso, el “después” no se plantea como un comienzo desde cero, sino como una evolución coherente: más actual, más práctico y más conectado con su estilo de vida.
El punto de partida: una casa con potencial, pero sin respuesta al presente
Antes de la reforma, la vivienda contaba con una distribución que no aprovechaba todo su potencial: circulaciones mejorables, estancias con poca conexión entre sí y una zona de día que no acompañaba el ritmo real de la familia.
En consecuencia, la intervención debía ir más allá de renovar materiales: había que replantear la vivienda desde la base, con una nueva lógica espacial.
El gran cambio: redistribución inteligente para ganar funcionalidad real
Uno de los hitos del “después” fue la optimización de la planta. Por un lado, conseguimos un cuarto dormitorio adicional con baño, algo que no figuraba en el estado original.
Por otro lado, trabajamos para lograr una equidad real entre los dormitorios de los tres hijos, ajustando la distribución hasta conseguir una igualdad en centímetros que aportara equilibrio, confort y funcionalidad para cada uno.
De este modo, la vivienda gana no solo una habitación más, sino una organización mucho más coherente con el día a día de una familia.
Zona de día: más amplitud y mejor conexión
Otra decisión clave fue la ampliación y el ligero desplazamiento de la cocina, una intervención estratégica que permitió ganar superficie útil tanto en la propia cocina como en el salón.
Como resultado, la zona de día se percibe más grande, más fluida y más luminosa, con recorridos más naturales y una conexión mejor resuelta entre ambientes.
Asimismo, en el salón se integró un proyector oculto en el techo, una solución que permite disfrutar de una experiencia audiovisual sin renunciar a un espacio sereno, abierto y sin “ruido visual” (sin televisor a la vista).
Carpintería a medida: cuando la solución se convierte en arquitectura interior
En el comedor, el proyecto se encontró con una limitación estructural importante: una columna que no se podía eliminar. Sin embargo, en lugar de esconderla sin más, se convirtió en una oportunidad de diseño. Así, se desarrolló un mueble curvo a medida que la integra y la “desdibuja”, transformándola en una pieza funcional y escultórica.
Además de aportar carácter, esta pieza suma almacenaje y ayuda a zonificar el comedor respecto a la zona de estar–despacho, manteniendo la continuidad visual sin necesidad de levantar muros.
Pasillo: ritmo, profundidad y luz que acompaña
Los pasillos suelen ser los grandes olvidados, pero aquí se trataron como parte esencial del proyecto. Para romper la monotonía, se diseñó un juego de panelados de madera superpuestos que generan relieve y profundidad.
Entre sus juntas, una línea LED aporta calidez y un punto teatral. Por último, el sistema se acciona mediante sensor de presencia, de modo que la luz acompaña el recorrido de forma práctica y envolvente.
Suite principal: amplitud, bienestar y un juego de espejos clave
La suite se concibe como un espacio completo y muy vivido: zona de descanso, vestidor, baño y una pequeña zona de gimnasio integrada. En el vestidor, el juego de espejos fue determinante para reforzar la sensación de amplitud y luz, multiplicando visualmente la profundidad y conectando las distintas áreas de la suite.
En el baño, la formulación por cabinas permite compartimentar, ganar privacidad y mantener el orden, con puertas de vidrio templado opaco y detalles en dorado que elevan el conjunto.
Dormitorios juveniles: identidad sin romper la armonía
Finalmente, para dotar de personalidad a los dormitorios de los hijos sin perder coherencia global, se apostó por un recurso altamente expresivo: el papel pintado.
Cada habitación se personalizó con un diseño propio, creando ambientes únicos que acompañan su personalidad y etapa vital. De igual forma, el baño compartido de dos de los hijos incorpora un azul profundo que añade textura, carácter y presencia visual.
Un hogar que evoluciona con quien lo vive
En definitiva, el antes y el después de Amelia Apartment demuestra que una reforma integral no es solo una cuestión estética. Es, sobre todo, una manera de diseñar mejor la vida cotidiana: optimizar la distribución, ganar funcionalidad, integrar soluciones a medida y construir una atmósfera serena y atemporal.
Así, Amelia Apartment no empieza de cero: continúa una historia y evoluciona con la familia que lo habita.