¿Cómo diseñar una suite de ensueño? 8 claves para conseguirlo
Dormitorio en suite: una fórmula que funciona
Crear un dormitorio con baño y zona de vestidor integrados, es una gran opción si el espacio lo permite. Es una manera de crear una estancia única destinada al descanso, el relax y el bienestar.
Si queremos conseguir un ambiente de dormitorio con baño y/o vestidor, lo más importante es el espacio del que se dispone para ver si se pueden crear tres zonas diferenciadas (zona de descanso, baño, y zona vestidor o de armarios).
La importancia de dar con la distribución óptima
Antes de empezar, hay que tener claras también las prioridades (tanto estéticas como funcionales) de las personas que van a usar este espacio. También es importante elegir la solución que mejor nos pueda funcionar o nos guste, ya que se puede optar por una integración total o parcial.
Previamente, también es recomendable asegurarse de algunos factores técnicos como la ubicación de las bajantes, las opciones de instalación de las griferías (empotrada, exenta, etc…), la posibilidad de instalar plato de ducha, o algo tan importante como la humedad y el sistema de climatización.
1. El tamaño del espacio
Para lograr una distribución funcional y estéticamente agradable, es necesario una superficie mínima que nos permita integrar todos los elementos sin que el espacio se vea pequeño o resulte incómodo.
Cuanto más amplio sea el espacio, mejor circulación, mayor privacidad y más posibilidades de añadir detalles de lujo que definen una verdadera suite, como una bañera exenta, un tocador o un rincón de lectura.
Lo ideal es contar con un mínimo de 15m2 para garantizar un ambiente amplio y confortable, y si son más, se multiplican las posibilidades de jugar.
Claves para un buen diseño de suite
En función del espacio que dispongamos y de la configuración que hayamos pensado para la suite, nos encajará mejor un vestidor cerrado con puertas o bien, abierto.
Si disponemos de un espacio propio para el vestidor, como por ejemplo, un dormitorio independiente, será más práctico y visual un vestidor abierto sin puertas.
Si el vestidor está integrado en el mismo dormitorio, quedará más coherente visualmente optar por armarios con puertas, garantizando el orden visual.
La cohesión visual entre los diferentes ambientes es fundamental. Mantener el mismo lenguaje y apostar por una gama cromática es primordial para garantizar que todo esté equilibrado y se respire la misma atmosfera.
Elegir bien los materiales y los colores ayuda a que todo el espacio se vea en armonía. Para lograrlo, es clave mantener una misma gama de colores que unifique las distintas estancias.
También es importante usar materiales adecuados según el espacio: por ejemplo, en el baño se necesitan superficies que resistan la humedad.
Si el espacio es reducido, la mejor opción será elegir muebles a medida o empotrados para que el ambiente no se vea muy recargado.
Existen diferentes maneras de resolver las transiciones entre diferentes ambientes dentro de un mismo espacio. En el caso de una suite es importante cuando se trata de la separación entre el dormitorio y el baño.
El baño puede quedar totalmente integrado, separando solo aquellas zonas que requieren de mayor privacidad como la zona del inodoro y la zona de ducha.
Esta separación puede hacerse mediante puertas de cristal como las de Lualdi, puertas ocultas, o jugando con tabiques y pequeños muros.
Aprovechar elementos del mobiliario, también es una buena opción. Se puede jugar con un cabecero de cama o un mueble exento a medida que delimite los espacios, y así prescindir de tabiques.
Como hemos dicho al principio, lo primero es analizar la propia arquitectura en sí y ver que es lo que nos permite el espacio para conseguir sacar el máximo partido y optimizar cada centímetro.
Una buena planificación en el diseño debe priorizar una distribución fluida, en la que las tres distintas zonas (dormitorio, vestidor y baño) estén bien conectadas entre sí, generando una experiencia cómoda y funcional.
Además, es fundamental preservar la privacidad entre las áreas más íntimas sin que esto suponga una ruptura visual o espacial. La clave está en encontrar un equilibrio entre la separación funcional y la continuidad estética.
Algo básico es separar las áreas más privadas del resto, pero para mantener esa continuidad estética y dar sentido a la distribución, hay diferentes maneras de generar esta limitación.
Una de las soluciones más eficaces y que nosotros empleamos en muchos proyectos son las mamparas de cristal, ya sean a modo de pared o creando un efecto cabina. Es una gran opción para separar sin perder luz ni amplitud.
La variedad de opciones de cristales permite mantener esa privacidad, pero jugar con la estética a través de vidrios opacos, translúcidos, con textura,…
Es muy importante trabajar la iluminación en los proyectos y especialmente cuando se busca crear diferentes ambientes en un mismo espacio.
En una suite, es esencial que cada espacio tenga su propia iluminación, ya que necesitaremos un tipo de luz para cada zona.
Para el dormitorio hay que apostar por una iluminación cálida y regulable con distintos puntos. En la zona de vestidor, la iluminación tiene que ser neutra y puntual en la zona de armarios para poder ver bien las prendas, por lo que es muy recomendable colocar tiras LED dentro de los módulos.
Para el baño, la iluminación debe contar al menos con dos modos: una más ambiental y tenue para momentos de relax y otra más potente para tareas que requieren una iluminación óptima como maquillarse o asearse.
El dormitorio en suite puede contar con puertas o paneles que hagan de separación a la vez que se mantienen ambientes compartidos.
Si se incorpora una puerta, lo ideal es que se convierta en una pieza decorativa más y que tenga un peso importante, convirtiéndose en una pieza de referencia y que dé carácter al espacio.
Puede ser desde un panelado diferente con listones de madera, espejos, vinilos, … Incluso ser una solución totalmente diferente como una cortina, un recurso que, por ejemplo, empleamos para separar la zona de baño y la de vestidor en la suite del proyecto Riam Apartment.
Cómo diseñar una suite de ensueño: las claves para que funcione
El dormitorio principal es una de las estancias fundamentales en todo hogar y es muy recomendable poner especial atención en su diseño.
Si el espacio lo permite, diseñar un dormitorio en formato suite integrando dormitorio, baño y vestidor es una gran opción si se quiere crear un espacio funcional, estético y orientado al confort.
La clave está en una buena distribución, adaptada al tamaño y posibilidades del lugar, que garantice una buena fluidez entre los diferentes ambientes sin perder privacidad ni coherencia visual.
Aspectos como la elección de materiales, la iluminación y las transiciones entre zonas son esenciales para lograr una suite equilibrada, funcional y que derroche estilo.