Arquitectura, Bauhaus y la huella en Barcelona

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En abril de 1919, justo cien años atrás, Walter Gropius fundó lo que acabaría siendo la escuela de arquitectura y arte más influyente del siglo XX, la escuela Bauhaus.

En abril de 1919, justo cien años atrás, Walter Gropius fundó lo que acabaría siendo la escuela de arquitectura y arte más influyente del siglo XX, la escuela Bauhaus. Por aquel entonces Alemania estaba hundida tras la derrota de la primera guerra mundial. Sucedió en Weimar, ciudad con un gran legado histórico en cuanto a cultura se refiere.

Los diseños de la Bauhaus eran sumamente modernos, tanto que hoy en día todavía lo son. Y tanto también, que en su momento aquellos que pertenecían y promovían la Bauhaus resultaban incómodos y radicales, por lo que se vieron obligados a mudarse a Dessau presionados por el nazismo. Fue allí en Dessau donde se construyó el emblemático edificio rectangular y sede de la escuela, aunque también fueron expulsados y se vieron abocados al único reducto que les quedaba, Berlín. Sin embargo en 1932 con la victoria de las elecciones municipales del partido Nazi, su recorrido llegó a su fin.

Son por lo tanto 14 años de trayectoria en Alemania, pero un concepto y una filosofía que se expandió debido al exilio de muchos de sus maestros y seguidores tras el inicio de la segunda guerra mundial.

Bauhaus, más allá de la arquitectura

Bauhaus era mucho más que arquitectura, como afirmó su creador Walter Gropius, “La forma sigue a la función”. Dicha frase define a la perfección sus diseños, tanto de objetos como de arquitectura en si. Los diseños deben ser estéticos y útiles, sin una de estas dos condiciones, sería un diseño cojo.

Bauhaus era sinónimo de modernidad y progreso, también en cuanto a derechos, siendo una de las primeras escuelas que apostaba por la igualdad de género. En Barcelona, como en muchas ciudades del mundo, la influencia Bauhaus no pasó desapercibida, podríamos decir que dejó cinco grandes huellas.

1. Pabellón Mies Van der Rohe

Diseñado por Ludwig Mies Van de Rohe y Lilly Reich, conocido como obra simbólica del movimiento moderno. Sirvió como pabellón nacional de Alemania para la exposición internacional de Barcelona de 1929, en el se albergó la recepción oficial por parte de Alfonso XIII junto a otras autoridades alemanas.

El edificio está construido con vidrio, acero y diferentes tipos de mármol y está ubicado en Montjuic. Próximamente, con motivo de la celebración de los 100 años de Bauhaus, se inaugurará una exposición (Tiny Bauhaus) que se podrá visitar durante el mes de mayo.

2. Silla Barcelona

Creada en 1926, estaba construida en acero inoxidable. Su asiento y respaldo fueron hechos en cuero de piel de cerdo.

Su forma tan elegante y armoniosa, inspirada en un tipo de silla usada por los magistrados romanos, la convirtieron en una obra considerada de arte, hasta tal punto que sirvió de ‘trono’ para lo reyes de España en su primera visita al pabellón Mies Van Der Rohe.

 

 

3. Massana y Elisava

La Bauhaus simbolizaba una nueva manera de educar en el diseño y arquitectura, basada sobretodo en promover la experimentación. Anteriormente a la Bauhaus, en Cataluña la escuela de trabajo de Barcelona, creada a finales del siglo XIX, marcaba los criterios formativos como es el caso de Masana y Elisava. Sin embargo algunos de los nuevos meétodos propuestos por la Bauhaus fueron adaptados también.

4.Gatpac

Gatpac nace en 1929 como grupo de artistas y técnicos para el proceso de la arquitectura, con el fin de promover una arquitectura racionalista, por tanto muy ligado a los principios de la Bauhaus.

Como sucedió en Alemania con la Bauhaus, todas sus publicaciones fueron censuradas por el régimen de Franco, hasta 1950 donde al fin se hicieron públicas. A pesar de ser un movimiento a nivel nacional, en Catalunya tuvo una fuerte presencia.

5. Sert-Gropius

Entre 1930 y 1931, Josep Lluis Sert, junto a otros arquitectos trabajaron con Walter Gropius en Berlín. Al año siguiente, en España se celebraba el CIRPAC (comité internacional para la resolución de problemas de arquitectura contemporánea) a la que Gropius asistió.

Esta reunión fue clave para que Sert y Gropius consolidaran su relación, obteniendo así por parte del arquitecto catalán, la dirección de la construcción del pabellón español en la expo universal de Paris de 1937.

Años más tarde, exiliados ambos por las dictaduras de Alemania y España, coincidieron de nuevo en Estado Unidos, siendo Sert el sucesor de Gropius como decano de la universidad de diseño de Harvard.

Esta relación permitió a Sert impregnarse de una clara influencia de Bauhaus y ser uno de los arquitectos más vanguardistas, reflejado por ejemplo en obras como la fundación Miró.

 

 

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