Buscar un decorador de interiores, 3 aspectos a tener en cuenta

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Cuando alguien se plantea renovar la decoración de su casa existen varias opciones; bien hacerlo por sí mismo o por el contrario, contar con el servicio de calidad de un decorador de interiores.

Estos son profesionales titulados que sin duda le darán una atmósfera única a la vivienda, oficina, tienda o cualquier tipo de espacio que te propongas, amoldándose a la personalidad y necesidades del cliente sin olvidar conceptos de eficiencia y practicidad.

Debido a el gran protagonismo que van a tener, es conveniente conocer como trabaja y se desenvuelve un decorador de interiores cuando comienzan un proyecto. Aprovecharemos este post entonces para descubrir características de estos, así como las fases y premisas que requieren.

Adaptabilidad

 

Uno de los valores más importantes en un interiorista es que sepa situarse en el mismo plano que su cliente y pueda escuchar sus peticiones, sus gustos e ideas para así poder darles forma y crear un resultado óptimo.

En ciertas ocasiones los deseos del cliente y las posibilidades técnicas no casan, es entonces cuando el trabajo de un interiorista o decorador de interiores toma relevancia, proponiendo alternativas o soluciones que se adapten al máximo a dichas necesidades.

Contar con un buen profesional capaz de asesorar, guiar y escuchar a sus clientes es primordial para que el resultado final del proyecto sea satisfactorio.

 

Ajuste al presupuesto

 

El aspecto económico es un factor importante y básico. Las expectativas de cliente y deocrador de alguna manera se deben acercar, y es importante comunicarlo desde el inicio, de este modo se evitaran sorpresas finales y ambas partes conoceran dónde situar los límites y tomar decisiones en función del presupuesto disponible.

Al concretar los presupuestos desde el inicio y no comenzar a trabajar sin fijarlos ayudará a ubicarse en un plano real y escoger materiales, productos e ideas que sean propicias.

 

Disponibilidad

 

Un decorador de interiores necesita acudir varias veces al espacio donde se va a llevar a cabo la intervención. Para ello, es necesario compaginar horarios y tener una disponibilidad para que el equipo de interioristas visite el lugar, realice bocetos, tome medidas, revise estancias y avances, etc.

En cuanto al cliente, en ocasiones se da el caso que reside en el extranjero y no puede acudir a las visitas. En estos casos, se confía en el profesional y se le brinda la posibilidad de acudir a la vivienda con permiso para realizar su trabajo.

Por su parte, los decoradores de interiores deben realizan un reporte semanal del estado de la intervención para que el cliente conozca los avances y el estado general. Se realiza un seguimiento fotográfico con el fin que el cliente pueda hacer un seguimiento completo de la evolución.

En el caso de que los clientes puedan acudir presencialmente a la obra, por norma general se fija un día de visita seamanal, dónde cliente e interiorista se reunen con el equipo de colaboradores también, siempre coordinados por el interiorista en cuestión.

 

 

 

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