Tanizaki y su relación con la arquitectura interior

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Hace tiempo ya que corre por nuestro estudio un libro que es una auténtica reliquia, no solo por el cuidado y la estética de su edición, sino también por la transversalidad de su contenido, aplicable a muchos ámbitos de la vida y en último término, a la comparación histórica entre el mundo oriental y occidental. En concreto para la arquitectura interior y nuestro día a día supone un alto en el camino de reflexión, de repensar como idealizamos nuestros hogares y que es aquello que nos proporcionará una calidad de vida mayor.

Nos referimos a El elogio de la sombra, de Junichiro Tanizaki. El autor nipón reflexiona sobre la concepción de la sombra, de su belleza y sutileza y el uso que tradicionalmente en oriente se ha hecho de ella. Si bien en el mundo occidental históricamente la sombra se percibe como un concepto negativo, un lugar del cual hay que escapar, en el oriental nos encontramos con un concepto opuesto, la sombra es algo bello, el preámbulo de algo o simplemente un lugar de calma y belleza para los sentidos.

No es casualidad que en la antigüedad, en los palacios y mejores casas de europa, se hacía uso de vajillas, decoración y acabados brillantes, quizás por esa obsesión y persecución del oro. Sin embargo, en los homónimos orientales, el uso de la madera, los acabados mate y el negro son los protagonistas de los hogares. Es más, existe una diferencia abismal en la manera de decorar y de nombrar lo que es bello o no, creando a veces cierto rechazo a la sombra y a la luz, respectivamente, razón por la cual seguramente nos sorprende tanto descubrirnos entre nosotros.

En ciertos momentos Tanizaki huye claramente de la cultura occidental, seguramente fruto de su experiencia y madurez adquirida en el mundo oriental y en consecuencia de su amor por los elementos más propios de su tierra.

Tanizaki tendrá detractores y seguidores, pero una de las reflexiones más universales que se extrae tras esta lectura es la necesidad de ambos mundos de la existencia del otro, dos fuerzas que son opuestas pero a la vez complementarias.

¿Será esa la clave de una correcta decoración y distribución? ¿Encontrar el equilibrio de formas, luces y tamaños? No es un mal punto de partida para cualquier proyecto de arquitectura interior.

 

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