Finestrelles Dúplex
Ubicado en Finestrelles, a los pies de la montaña del Tibidabo, este proyecto de decoración para un dúplex familiar en Finestrelles nace con el objetivo de transformar una vivienda de obra nueva en un hogar cálido, funcional y lleno de personalidad.
La vivienda, situada en una nueva zona residencial de Esplugues de Llobregat, cuenta con 100 metros cuadrados interiores distribuidos en dos plantas y está pensada para una familia extranjera con tres hijos adolescentes que se traslada a vivir a Barcelona.
Decoración para dúplex familiar en Finestrelles: un hogar cálido y contemporáneo
Desde el inicio, el reto principal fue dotar de alma a una vivienda nueva, todavía neutra e impersonal. Por ello, el proyecto se centró en aportar calidez, continuidad visual y una estética serena, capaz de responder tanto a las necesidades prácticas de una familia numerosa como al deseo de crear un hogar acogedor, elegante y fácil de vivir.
Además, al tratarse de una vivienda familiar, era fundamental que cada espacio tuviera una función clara. La planta baja debía favorecer la vida compartida, mientras que la planta superior tenía que ofrecer zonas más íntimas y personalizadas para cada miembro de la familia. De este modo, el proyecto combina una visión global coherente con soluciones específicas adaptadas a cada estancia.
El estilo del proyecto se define por una estética contemporánea cálida, luminosa y envolvente. Se trata de una propuesta equilibrada, donde cada material, color y textura ha sido elegido para construir una atmósfera acogedora y atemporal.
La base cromática se apoya en tonos neutros como blancos rotos, tonos crudos, beige, arenas y tostados. Gracias a esta paleta, la vivienda gana luminosidad y amplitud visual. Asimismo, estos tonos permiten crear un fondo tranquilo sobre el que destacan los materiales naturales, los textiles suaves y las piezas diseñadas a medida.
Uno de los grandes protagonistas del proyecto es la madera de roble natural. La encontramos en la cocina, en los armarios, en los elementos de transición y también en parte del mobiliario. Su presencia aporta unidad, calidez y una lectura muy coherente entre arquitectura interior y decoración.
Además, ayuda a suavizar la imagen inicial de la vivienda de obra nueva, convirtiéndola en un espacio mucho más doméstico y personal.
A esta madera clara se suman otros materiales de apariencia natural, como el travertino de la mesa del comedor, el porcelánico de las encimeras, las fibras vegetales, las alfombras de gran formato y los tejidos de textura agradable.
Como resultado, el conjunto transmite una elegancia discreta, muy propia del lenguaje de Molins Design: una estética cuidada, pero siempre pensada para ser vivida.
Alzado de la cocina
La zona de día como espacio abierto y conectado
La planta baja concentra la zona de día, formada por cocina, comedor y salón. Originalmente, la cocina era un espacio independiente, separado del salón por una pared y con entrada propia desde la entrada. Sin embargo, una de las decisiones más importantes del proyecto fue eliminar esta división para crear un único ambiente abierto, continuo y visualmente conectado con la terraza exterior.
Esta intervención permitió ganar amplitud visual y mejorar la relación entre los diferentes usos de la estancia. Así, la cocina deja de funcionar como un espacio aislado y pasa a integrarse en la vida diaria de la familia. Al mismo tiempo, el comedor y el salón se benefician de una mayor sensación de apertura, luz y fluidez.
También se sustituyó el pavimento porcelánico gris que había de origen en la cocina por el mismo parquet del salón. Este gesto, aparentemente sencillo, fue decisivo para unificar toda la planta baja. De esta manera, la zona de día se percibe como un único espacio amplio, ordenado y coherente, donde cada elemento forma parte de una misma narrativa decorativa.
Una cocina abierta diseñada a medida
El diseño de la cocina es uno de los puntos clave de este proyecto de decoración para dúplex familiar en Finestrelles. Al abrirla hacia el salón y el comedor, se convierte en la pieza central de la zona de día. Por ello, su diseño debía ser funcional, pero también estético, y que quedara completamente integrada en el conjunto.
Todo el mobiliario se diseñó a medida y fue fabricado por el equipo de ebanistas de Molins Design en melamina acabado roble natural. Esta elección permite crear una cocina cálida, ordenada y visualmente ligera, que se integra con naturalidad en el espacio compartido. Además, el uso del mismo acabado en la esquina de transición entre cocina y salón ayuda a reforzar la continuidad entre ambientes.
Cocina con isla abierta al salón: amplitud y funcionalidad
En el centro se diseñó una isla multifuncional. Por una parte, amplía la superficie de trabajo y ofrece mayor capacidad de almacenaje. Por otra, integra una pequeña nevera de vinos, una petición expresa de los propietarios. Asimismo, incorpora una barra con dos taburetes, ideal para desayunos, comidas rápidas o momentos informales en familia.
Las encimeras, tanto de la isla como del frente principal, se realizaron con porcelánico de Abkstone de dos centímetros de grosor. Un material que aporta resistencia y durabilidad, pero también una textura pétrea muy elegante. En consecuencia, la cocina consigue equilibrar perfectamente funcionalidad, diseño y calidez.
Un comedor de formas suaves y materiales nobles
Junto a la cocina se sitúa el comedor, concebido como un punto de encuentro cómodo, luminoso y proporcionado. Para este espacio se eligió una mesa redonda con pata y sobre en travertino. Su forma circular resulta especialmente adecuada, ya que suaviza el conjunto y favorece la circulación en una planta donde cada centímetro está muy bien aprovechado.
El travertino introduce una nota mineral y sofisticada que dialoga con la madera clara de la cocina y con los tonos neutros del resto de la vivienda. Además, al tratarse de una pieza de formas redondeadas, contribuye a crear una atmósfera más orgánica y amable.
Las sillas se eligieron tanto por su diseño como por su funcionalidad. Su estructura permite recogerlas bien hacia el interior de la mesa, algo fundamental para mantener despejada la circulación. Sobre el conjunto, la lámpara Eli, de Aromas, se convierte en una pieza destacada. Su diseño circular refuerza el juego de líneas suaves y aporta una iluminación cálida y envolvente.
De este modo, el comedor no solo resuelve una función cotidiana, sino que también se convierte en una pieza visual clave dentro de la zona de día.
Un salón sereno, luminoso y muy acogedor
El salón se plantea como un espacio de descanso diario, pensado para compartir momentos en familia y disfrutar de la luz natural que entra desde la terraza. La pieza principal es un sofá en forma de L, tapizado en chenilla de color claro. Además, este sofá puede extenderse por completo y convertirse en cama para invitados, lo que añade una función extra sin comprometer la estética del conjunto.
Frente al sofá, una mesa de centro con sobre de mármol travertino y patas en madera natural refuerza la calidez del ambiente. Sobre ella, una selección acurada de objetos decorativos de Selection by Molins mantiene la coherencia cromática del espacio. Las obras de arte enmarcadas sobre el sofá introducen un gesto gráfico y contemporáneo, aportando contraste sin romper la serenidad general.
La alfombra a medida de KP tiene un papel esencial en la composición. Al ser de grandes dimensiones, enmarca visualmente la zona de estar y, al mismo tiempo, abraza también el comedor. Gracias a ello, ambos ambientes quedan conectados dentro de una misma superficie mullida y confortable. Además, la alfombra contribuye a generar una mayor sensación de amplitud y a reforzar el carácter acogedor de la estancia.
En cuanto a la paleta de color, se trabaja con blancos, crudos, beige y tostados en cortinas, cojines, tapizados y piezas auxiliares. Así, el salón se convierte en un refugio luminoso, tranquilo y muy agradable para la vida cotidiana.
Un dormitorio juvenil sobrio y funcional
En la planta baja se encuentra también el dormitorio del hijo. Como sucede en el resto de dormitorios juveniles, una de las prioridades fue maximizar el tamaño de la cama dentro de las posibilidades de la estancia. Por ello, la distribución se planteó de forma muy funcional, aprovechando al máximo cada metro disponible.
En este caso, se trabajó con una combinación de azul marino y gris, dos tonos que aportan sobriedad, profundidad y un carácter más marcado. Esta paleta aparece tanto en las cortinas venecianas como en el papel decorativo de la pared principal.
El papel decorativo cumple una doble función. Por un lado, actúa como cabecero visual, aportando presencia y personalidad al dormitorio. Por otro, funciona como arrimadero decorativo, protegiendo la pared del uso diario. De este modo, el dormitorio combina estética y practicidad, dando respuesta a las necesidades de un adolescente.
Una terraza con vistas 180º a Barcelona
La relación con el exterior es uno de los grandes atractivos de este dúplex. Frente a toda la zona de día, unas grandes balconeras conectan el interior con una amplia terraza de 70m2 desde la que se disfrutan vistas hacia la montaña del Tibidabo y, en el otro extremo, incluso hacia el mar.
En este espacio exterior, el proyecto introduce una nota cromática diferenciada a través del verde oliva. Este tono aparece tanto en el comedor exterior como en la zona de estar, mediante varias piezas de Kave Home. El verde aporta frescura, carácter y una conexión visual con el entorno natural, sin perder la elegancia serena que define el interior.
Para vestir y delimitar el espacio, se incorporó una alfombra exterior realizada a medida por Cotlin. Este recurso ayuda a ordenar los diferentes usos de la terraza y aporta una sensación más doméstica y confortable. Además, se añadieron macetas de gran formato hechas en terracota con vegetación artificial de Bossvi, una solución práctica para los propietarios, que buscaban un exterior siempre cuidado y sin mantenimiento debido a su ritmo de vida y sus frecuentes viajes.
Así, la terraza se convierte en una prolongación natural de la vivienda: un espacio preparado para relajarse, compartir y disfrutar del clima de Barcelona.
House Tour Finestrelles Dúplex
Descubre el House Tour completo de este proyecto de decoración para dúplex familiar en Finestrelles.
Ubicado en Finestrelles, a los pies de la montaña del Tibidabo, este proyecto de decoración para dúplex familiar en Finestrelles nace con el objetivo de transformar una vivienda de obra nueva en un hogar cálido, funcional y lleno de personalidad.
Una planta superior pensada para la intimidad
La planta superior reúne la suite principal y los dormitorios de las dos hijas. A diferencia de la planta baja, más abierta y compartida, esta zona se concibe como un ámbito más íntimo y personal. Sin embargo, aunque cada habitación responde a gustos y necesidades diferentes, todas mantienen una misma sensibilidad decorativa.
En esta planta, el uso del color adquiere mayor protagonismo. Mientras que la zona de día se apoya en una base neutra y natural, los dormitorios introducen matices personalizados: verde salvia, rosa empolvado, verde pastel, mostaza, azul o gris. No obstante, estos colores se trabajan siempre de manera contenida, combinados con textiles suaves, papeles decorativos y materiales cálidos.
Gracias a esta estrategia, cada estancia tiene identidad propia, pero el conjunto mantiene una lectura armónica y coherente.
Una suite principal en verde salvia y crudo
La suite principal se concibe como un refugio privado, sereno y envolvente. Cuenta con vestidor integrado y baño independiente, por lo que se plantea como un espacio completo para el descanso y la desconexión.
En este dormitorio se trabajó una paleta en verde salvia y crudo, dos tonos que aportan calma, frescura y una sensación de recogimiento. El verde aparece en el papel decorativo de Gancedo, que reviste la parte superior de la pared, y también dialoga con el resto de textiles: el cabecero, la alfombra, las cortinas y la colcha.
La elección de estos tonos responde también al pavimento existente, con el que combinan de forma natural. Además, el uso de textiles envolventes contribuye a crear una atmósfera más confortable y sofisticada. Como resultado, la suite principal se convierte en un espacio equilibrado, elegante y muy agradable, donde la textura y el color trabajan juntos para favorecer el descanso.
Un dormitorio con energía en tonos mostaza
Este dormitorio para una de las hijas presenta una propuesta más enérgica, expresiva y con mayor personalidad. En este caso, la tonalidad mostaza se convierte en protagonista, presente tanto en la grafía del papel decorativo como en la colcha. El mostaza es un color vibrante, con fuerza y carácter.
Sin embargo, al combinarse con la rafia del cabecero y la calidez de la madera de las mesitas de noche, el resultado mantiene un equilibrio agradable y natural. Esta mezcla permite crear una habitación alegre, vitalista y con un lenguaje decorativo muy definido.
Además, el uso de materiales cálidos evita que el color resulte excesivo. Por el contrario, la estancia transmite energía, pero también confort. Así, este dormitorio refleja la personalidad de su usuaria y aporta una nota de dinamismo dentro de la estética serena de la vivienda.
Un dormitorio delicado en verde pastel y rosa empolvado
Uno de los dormitorios de las hijas responde al deseo de crear una atmósfera suave, relajada y tranquila. Para ello, se eligió una combinación de verde pastel y rosa empolvado, dos tonos delicados que aportan frescura, dulzura y serenidad.
El verde pastel aparece en el tapizado del cabecero, las mesitas de noche y en el delicado papel decorativo de la pared trasera. Por su parte, el rosa empolvado se introduce en la alfombra, el canapé, las cortinas y la ropa de cama. Esta combinación permite crear un dormitorio femenino, pero sin caer en una estética excesivamente infantil. Al contrario, el resultado es una habitación joven, elegante y preparada para acompañar la evolución de su usuaria.
Frente a la cama, se incorporó un pequeño rincón a modo de tocador. Esta pieza responde a una necesidad muy habitual en dormitorios adolescentes actuales y aporta, además, un punto de intimidad y uso personal dentro de la estancia.
Un proyecto familiar, cálido y atemporal en Esplugues de Llobregat
En conjunto, este proyecto de decoración para dúplex familiar en Finestrelles logra equilibrar las necesidades prácticas de una familia numerosa con una estética cuidada, luminosa y atemporal. La vivienda se articula a través de materiales naturales, tonos suaves, soluciones a medida y una distribución pensada para favorecer tanto la vida compartida como la intimidad de cada miembro de la familia.
Además, la intervención consigue transformar una vivienda de obra nueva en un hogar con identidad propia. La apertura de la cocina, la continuidad de materiales, la presencia de la madera, el uso de textiles envolventes y la personalización de los dormitorios permiten crear una vivienda cómoda, elegante y funcional.
Cada estancia cuenta con su propia personalidad. Sin embargo, todas forman parte de un mismo relato decorativo: un hogar contemporáneo, cálido y funcional, diseñado para disfrutar de vivir en un entorno privilegiado al lado de Barcelona desde la calma, la comodidad y la belleza de lo cotidiano.
