Via Augusta Dúplex
En la zona alta de Barcelona, con vistas privilegiadas al Tibidabo, encontramos Via Augusta Dúplex: una vivienda de 290 m² concebida para acompañar una nueva etapa vital.
El proyecto de interiorismo nace del encargo de un matrimonio adulto, con hijos ya independizados, que quería transformar su casa en un hogar plenamente adaptado a sus necesidades actuales.
Por ello, la intervención no solo buscaba actualizar la estética de la vivienda, sino también mejorar su distribución, potenciar la luz natural y crear espacios más cómodos, fluidos y conectados entre sí.
El resultado es un ático dúplex en Barcelona elegante, sofisticado y profundamente personal, donde la arquitectura interior, los materiales nobles, el mobiliario a medida y las piezas de arte conviven en equilibrio.
Via Augusta Dúplex: reforma integral de un ático dúplex en Barcelona
En su estado original, la vivienda presentaba una distribución muy compartimentada, con estancias poco optimizadas y zonas con un gran potencial que no terminaban de aprovecharse. Además, algunos elementos arquitectónicos, como la escalera, quedaban demasiado cerrados y no participaban del conjunto.
Por este motivo, el proyecto se planteó como una reforma integral capaz de ordenar los usos, mejorar la circulación y dotar a cada espacio de una función clara.
La planta principal concentra la zona de día y la zona de noche. En cambio, la planta superior se reserva para un uso más social y flexible, con un salón secundario, un dormitorio de invitados y una gran terraza exterior con salón-comedor, cocina, solárium y zonas de descanso al aire libre.
Croquis del recibidor y pasillo
Un recibidor que anticipa todo lo que está por venir
Uno de los elementos más determinantes de este proyecto de interiorismo es la escalera. En origen, se trataba de una escalera muy cerrada, estrecha y poco integrada en la vivienda. Sin embargo, la nueva propuesta parte de una idea clara: abrirla hacia la zona de día y convertirla en un elemento arquitectónico con presencia propia.
En el recibidor, los panelados de roble conviven con la piedra natural presente en el pasillo y en la propia escalera. Este material aparece en zócalos y marcos de puertas, generando un enmarcado perimetral inspirado en los marcos marmoleados de los palacios italianos.
Asimismo, para aportar contraste y profundidad, las paredes se revisten con un papel pintado texturizado en tonos café, que añade calidez y sofisticación al conjunto.
Croquis de la escalera
Recibidor y escalera: una entrada con vocación escultórica
El gran cambio de esta zona ha sido la apertura de la escalera hacia el salón. Antes, quedaba vinculada únicamente al pasillo; ahora, en cambio, se integra en la zona de día. Además, la creación de un nuevo tabique permitió incorporar un pasamanos embebido y retroiluminado, que aporta una iluminación indirecta muy sutil.
A lo largo de este ámbito se han diseñado pequeños espacios con carácter escultórico. Bajo la escalera, una hornacina acoge una pieza decorativa; al final del pasillo, una obra de arte enmarca la perspectiva; y, durante la subida, una ventana abocinada permite captar y dirigir la luz natural hacia el interior.
Por tanto, la escalera no se entiende únicamente como un elemento de circulación. También funciona como una pieza estética y funcional. Sus escalones de piedra se prolongan visualmente para formar una especie de consola que da apoyo al comedor.
Además, aprovechando la forma en U de la escalera y el espacio inferior menos útil, se diseñó un mueble vajillero revestido con panelado de espejo. Generando así, un efecto de profundidad e infinito que dialoga con las puertas correderas de Lualdi que dan acceso a la cocina.
En definitiva, esta zona resume muy bien el espíritu del proyecto: arquitectura, arte y funcionalidad conviven a través de hornacinas, perspectivas, piezas escultóricas y materiales nobles.
Una zona de día orientada a las vistas
Toda la zona de día está configurada hacia las vistas, entendiendo el paisaje como un elemento más del proyecto. Por este motivo, el salón, el comedor y la cocina se plantearon como un espacio participativo y abierto para disfrutarlo cada día y con invitados.
La reubicación de la cocina permitió crear una planta mucho más diáfana, donde las estancias conviven visualmente y solo quedan separadas por el cerramiento de cristal de la cocina.
Además, la apertura de la escalera hacia la zona de día ayudó a ampliar la percepción del espacio, mejorar la entrada de luz y reforzar la conexión entre arquitectura y circulación.
Un salón abierto a la luz y al paisaje
El salón se orienta por completo hacia el exterior. Al tratarse de un dúplex situado en el ático de un edificio de gran altura, la vivienda disfruta de unas vistas privilegiadas hacia el Tibidabo. Un punto diferencial que se convierten en parte esencial de la experiencia del espacio.
En esta estancia se llevó a cabo un ejercicio de integración entre piezas existentes de la propiedad y nuevos elementos diseñados específicamente para el proyecto. Así, las butacas, la alfombra y la mesa de centro se aprovecharon y el puf central se retapizó con una tela estampada de Pierre Frey. De este modo, se añadió un punto de color y personalidad sin perder la esencia previa de la vivienda.
La piedra vuelve a aparecer en el salón, esta vez como revestimiento de un sofisticado mueble bar oculto. A su lado, una biblioteca con trasera en la misma piedra y montantes de roble refuerza la continuidad material del proyecto. Para completar la zona de estar, se diseñó un amplio sofá rinconero a medida en blanco roto, combinado con cojines decorativos en tonos arena y mostaza.
En el centro, colocamos una gran mesa de velador con cantos ingleteados, realizada en la misma madera de roble presente en el resto de la vivienda. Un elemento que termina de articular el espacio y aporta coherencia al conjunto.
Comedor: una pieza central dentro de la zona de día
El comedor está presidido por una elegante mesa redonda Carlo, diseñada a medida por nuestro equipo y realizada íntegramente en madera de roble. La acompañan unas sillas de Midj tapizadas por completo con tela de Dedar. Además, el conjunto queda intencionadamente enmarcado por una alfombra mostaza de la propiedad y coronado por una majestuosa lámpara suspendida de Bocci.
En esta zona se aprecian especialmente los dos foseados de techo que recorren la zona de día. Ambos siguen las alineaciones del espacio y terminan en cantos redondeados, en sintonía con las líneas orgánicas y sinuosas que dominan el proyecto.
Por un lado, el primer foseado enmarca la zona de la escalera y el comedor hasta llegar a la pared lateral, iluminando el pasillo y envolviendo la escalera. Por otro lado, el segundo, de mayores dimensiones, define gran parte del salón y refuerza la sensación de amplitud.
Cocina: una estancia conectada con el salón-comedor
En la distribución original, la cocina se encontraba en la zona de dormitorios. Sin embargo, los clientes deseaban una cocina más participativa, conectada con el estar y pensada para disfrutarla en el día a día. Por ello, decidimos trasladarla a una nueva ubicación junto al salón-comedor. Gracias a este cambio, se ganó conexión visual, funcionalidad y una importante entrada de luz natural procedente de las correderas del balcón.
La isla se convierte en el corazón de la cocina. En ella se ubica la zona de cocción, equipada con fuegos de gas Pitt Cooking integrados sobre una distinguida encimera de ABKstone. La campana extractora, empotrada en el techo, permite mantener una imagen limpia y ligera.
La encimera, en tonos blancos con vetas oscuras y doradas muy marcadas, se escogió de forma consciente para aportar contraste, carácter y un punto de sofisticación. Asimismo, la isla combina una estructura en madera de roble con una zona de vajillero en vidrio flute. El conjunto se completa con taburetes altos de Molteni y una lámpara suspendida de forma escultórica en tono dorado, que preside el office y refuerza el carácter elegante de la estancia.
El resto del espacio combina diferentes acabados. Los muebles suspendidos se realizan en madera de roble, mientras que los módulos inferiores se resuelven en Fenix. En la zona de aguas, el frontal se reviste con porcelánico de Living Ceramics, aportando continuidad y resistencia. Además, a modo de columna lateral, se integran el microondas y el horno de Gaggenau.
Uno de los detalles más distintivos del diseño es el enmarcado de diez milímetros de los muebles de cocina en roble. Se trata de un recurso sutil que aporta profundidad, precisión y un acabado especialmente cuidado.
A diferencia del resto de la planta baja, donde se emplea parquet en lamas, en la cocina se optó por el mismo porcelánico del frontal, esta vez en gran formato. Así, se crea una transición elegante hacia el comedor, separado por unas puertas correderas de Lualdi con perfilería en bronce y cristal ahumado.
Zona de noche: dos suites distintas con un lenguaje común
Uno de los principales retos de la vivienda era su geometría. La planta no es completamente ortogonal y una de sus fachadas presenta una inclinación que añadía complejidad a la distribución, especialmente en la resolución de esquinas y encuentros.
En lugar de ocultar esta particularidad, decidimos aprovecharla para ajustar zonas de ducha, finales de dormitorio y soluciones textiles que ayudan a suavizar la arquitectura.
La zona de noche cuenta con dos dormitorios configurados como suites independientes, aunque ambos comparten una zona de acceso. Al entrar, se accede primero al vestidor de ella, mientras que el otro vestidor queda integrado dentro del ámbito de la segunda suite.
Ambos dormitorios comparten recursos de diseño, pero se diferencian a través de la paleta cromática y el uso. Por una parte, el dormitorio masculino se plantea como un espacio de descanso, lectura y recogimiento, con una atmósfera más oscura y envolvente. Por otra parte, la suite femenina se concibe como un espacio más íntimo, luminoso y vinculado al cuidado personal.
Suite en tonos oscuros: descanso, lectura y sofisticación
El primer dormitorio, de carácter más masculino, se compone a partir de un cabecero tipo plafón revestido en tela azul marino. Las mesitas de noche, realizadas en la misma madera que el cabecero y el parquet, refuerzan la continuidad visual del espacio.
El punto decorativo lo aportan los cojines y la ropa de cama, confeccionados con telas estampadas de Dedar. Además, el conjunto se completa con una alfombra de seda y lana, una banqueta beige a los pies de la cama y una combinación de lámparas de Aromas en tonos negros y dorados, que se integran con naturalidad en la estética del dormitorio.
En esta suite destaca especialmente el revestimiento de los armarios, realizado con textil en tono azul. Las puertas enmarcadas con perfiles de diez milímetros aportan elegancia y, al mismo tiempo, funcionan como tirador integrado.
También se incorpora un televisor, respondiendo a una petición expresa de los clientes, y un banco modernista de la propiedad que fue retapizado para integrarse en el conjunto. Finalmente, esta pieza terminó convirtiéndose en un pequeño rincón de lectura dentro del dormitorio.
En el baño, la pieza protagonista es el lavamanos, realizado íntegramente en porcelánico oscuro con vetas blancas e integrado con un lavabo de despiece. El uso de porcelánico de gran formato en paredes y zona de ducha aporta continuidad y una imagen muy envolvente. Además, la grifería en tono oscuro ahumado refuerza esta estética masculina y sofisticada.
Suite en tonos claros: intimidad, luz y cuidado personal
La segunda suite se plantea desde un lenguaje completamente distinto. Aquí predominan los tonos claros, los textiles suaves y una atmósfera más luminosa. Sin embargo, el punto en común con el otro dormitorio está en el diseño de los armarios, que también incorporan montantes de diez milímetros y puertas revestidas en textil.
En este caso, además, se añaden franjas horizontales, una vitrina para bolsos y un panelado con espejo que permite ganar amplitud y aportar un capricho estético al vestidor.
El dormitorio se articula a partir de un cabecero tipo orejero, con una ligera inclinación hacia el interior, tapizado en terciopelo beige. Esta pieza envuelve las mesitas de noche en melamina blanca y genera una sensación de recogimiento muy confortable.
Las lámparas suspendidas de Terzani aportan delicadeza y verticalidad, mientras que una cálida alfombra blanca ayuda a enmarcar la zona de cama. Por último, la nota de color llega a través de la ropa de cama, confeccionada con una combinación de telas de Andrew Martin.
El baño de esta suite se concibe como un espacio semiabierto. La zona de lavamanos y tocador queda visible desde el dormitorio, mientras que la ducha se ubica en un lateral más resguardado. También aquí se apuesta por un lavamanos de porcelánico con vetas oscuras de Inalco y lavabo de despiece, combinado con un módulo de mueble hecho a medida para ganar capacidad de almacenaje.
Uno de los gestos más especiales del baño es la zona de tocador, ubicada junto a la puerta corredera. Toda la pared se reviste con espejo, lo que permite reflejar y multiplicar la luz natural procedente de la ventana situada en el lado opuesto. El revestimiento de las paredes, en porcelánico de Margres, se combina con un espejo con marco diseñado a medida y los apliques Elma de Aromas.
Alzado del salón de la planta superior
La planta superior: un espacio pensado para compartir
En la planta superior, la gran protagonista es la zona exterior. Para conseguir una mayor coherencia visual y reforzar la sensación de continuidad entre interior y exterior, apostamos por el pavimento porcelánico de gran formato Beren Biscuit de Living Ceramics. Este material, que ya hemos utilizado en otros proyectos, destaca por su versatilidad, resistencia y estética serena.
En comparación con la planta principal, este nivel se plantea de forma más ligera. Aquí encontramos un salón secundario, un baño y un dormitorio de invitados. Por ello, se reduce la presencia de panelados y se busca una estética más suave, con piezas más ligeras y una atmósfera relajada.
Salón superior y despacho: una zona flexible
Al subir, aparece un salón con zona de despacho, configurado mediante una combinación de mobiliario hecho a medida y piezas de la propiedad que se recolocaron dentro de la nueva propuesta, como los cuadros y la alfombra.
Este espacio funciona como una zona más informal y flexible, pensada tanto para el descanso como para momentos de trabajo o lectura. Además, su conexión con la planta superior refuerza ese carácter más social y relajado del nivel superior.
Alzado del dormitorio de invitados
Dormitorio de invitados con esencia de suite premium
En una zona más cerrada y privada se ubica el dormitorio de invitados. Este espacio se inspira en una suite de hotel, con una bañera exenta integrada dentro del propio dormitorio.
Aunque se trata de una pieza tradicionalmente vinculada al baño, aquí participa del ambiente de la habitación para aprovechar las vistas y generar una experiencia de descanso más sofisticada, casi de suite premium.
Para ganar confort y calidez, se optó por colocar moqueta en el pavimento y combinar estampados en blanco y negro.
Por un lado, aparecen las formas geométricas en la cama y en el arrimadero, realizado con tela de Gastón y Daniela. Por otro lado, el papel pintado del frontal de la bañera, de la firma francesa Pierre Frey, refuerza la sensación de conexión con el exterior.
Una terraza diseñada para vivir el exterior
La gran joya de Via Augusta Dúplex se encuentra en la planta superior: una terraza de 80 m² que abraza dos de los laterales de la vivienda. El principal reto de este espacio era resolver la protección solar y el viento. Al tratarse de un ático situado en un edificio alto y sin persianas en esta planta, se generaba un efecto invernadero muy acusado.
Para solucionarlo, diseñamos una gran visera a modo de pérgola que cubre todo el perímetro donde incide el sol. Esta estructura, concebida específicamente para el proyecto, se prolonga hasta el antepecho de la fachada mediante montantes de acero.
Una de sus características más especiales, además de su diseño en cuadrícula, es el giro a 45 grados de la estructura. Este mismo gesto se replica en el despiece de las piezas porcelánicas del pavimento, creando un detalle estético muy interesante y una conexión visual entre arquitectura, suelo y mobiliario.
La pérgola debía ser lo más ligera posible, ya que parte de su peso recae sobre la fachada. Por ello, los montantes y elementos de apoyo se realizaron en acero, mientras que la estructura horizontal en forma de cuadrícula se resolvió en aluminio. Para garantizar su estabilidad, se añadieron unos tirantes a modo de barras fijas que mantienen la estructura segura y firme.
Otro aspecto importante fue la protección frente al sol y el viento. Para ello, la pérgola incorpora una tela tensada que cubre el perímetro, generando sombra sin bloquear por completo el paso del aire y evitando así el efecto vela.
Cocina exterior y zonas de estar al aire libre
El lenguaje de la pérgola también se traslada a la cocina exterior. La cuadrícula aparece reinterpretada en forma de líneas diagonales en los módulos superiores, tras los que se esconde la campana extractora.
A nivel material, la terraza mantiene una gran cohesión estética. Se utiliza el mismo porcelánico tanto en el antepecho como en las paredes y en la cocina exterior, creando una imagen continua, limpia y muy integrada.
La cocina exterior se compone de una encimera equipada con zona de barbacoa, fregadero, lavavajillas y frigorífico integrados. Justo enfrente, una pequeña isla convierte el espacio en una zona más participativa, acompañada por taburetes de Talenti.
En cuanto al mobiliario, la terraza cuenta con una gran zona de comedor exterior, equipada con mesa y sillas de Talenti. En el otro lateral, se distribuyen varias zonas de estar y chill out, también con mobiliario de la misma firma, junto con macetas y vegetación que aportan frescura y ayudan a suavizar la presencia arquitectónica de la terraza.
Un dúplex urbano diseñado para una nueva etapa
Via Augusta Dúplex es un proyecto que transforma una vivienda compartimentada y poco optimizada en un hogar amplio, elegante y profundamente adaptado a sus propietarios.
La intervención no solo reorganiza los espacios, sino que también construye un nuevo relato interior a través de la luz, los materiales nobles, las piezas a medida y la integración del arte en pequeños gestos cotidianos.
El resultado es una vivienda sofisticada, cómoda y serena, pensada para disfrutar tanto de la intimidad diaria como de los momentos compartidos.
Un dúplex urbano con alma de ático contemporáneo, donde cada espacio responde a una necesidad concreta y cada detalle contribuye a crear una experiencia de hogar más fluida, personal y atemporal.